 |
|
Comentario
Prólogo
por Nyogen Senzaki y Paul Reps
La iluminación que busca el Zen, y por la que el Zen existe, viene de sí mismo.
Como consciencia, no existe el instante, lo produce la sucesión. Pero el hombre físico
camina en el tiempo igual que anda en el lodo arrastrando sus pies en su verdadera
naturaleza.
De la misma manera el Zen deber comprometerse y reconocer los pasos progresivos de
la conciencia que conducen de forma progresiva al instante de la iluminación.
De esto trata este libro. En siglo XII el maestro Chino Kakuan dibujó los cuadros de los
diez toros, basándose en los anteriores toros Taoistas y escribió los comentarios en
prosa y verso que aquí se han traducido. Su versión era puro Zen, yendo más allá de las
versiones anteriores, que habían terminado con la nada del octavo cuadro. Desde
siempre ha sido una fuente constante de inspiración para estudiosos, y muchas
ilustraciones de los toros de Kakuan se han hecho a través de los siglos.
Las ilustraciones que se reproducen aquí son las versiones modernas de Kyoto tomadas
de notas del artista Tomikichiro Tokuriki, descendiente de una larga línea de artistas y
propietarios de la casa de té Daruma-do (Daruma es el nombre Japonés para
Bodhidharma, el primer patriarca Zen). Sus grabados son tan deliciosos, sugerentes y al
mimo tiempo significativos como deben haber sido los cuadros originales de Kakuan.
El texto es la adaptación y traducción de la primera edición de Nyogen Senzaki y Paul
Reps
| |