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Comentario
DOCTRINA DE LA VERDAD SEGÚN PLATÓN
EN forma de proposiciones suelen expresarse los conocimientos de las ciencias y
ofrecerlos al Hombre cual adquisiciones aprovechables para su uso y gasto.
La “doctrina” de un pensador, es, por el contrario, lo in–expresado en sus
expresiones; y lo in–expresado se ofrece al Hombre, precisamente para que, en gracia de
ello, use y gaste su ser.
Mas si quisiéramos llegar a experimentar, por de pronto, y saber más adelante lo
in–expresado por un pensador, sea lo inexpresado de la clase que fuere, no tendremos más
remedio que darnos a repensar lo que expresado dejó.
Cumplir debidamente tal exigencia respecto de Platón, equivaldría a exponer en su
interdependencia todos sus “diálogos”. Dejémoslo por imposible; otro camino habrá de
ser el que nos conduzca a lo inexpresado en el pensamiento de Platón.
Lo que en él se queda inexpresado, es nada menos que un viraje en la esencia de la
verdad. Que, en efecto, tal viraje haya tenido lugar, en qué consista, qué es lo que se
fundamente mediante tal cambio de la esencia de la Verdad, una explicación del “símil de
la caverna” lo declarará.
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