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Comentario
Tras servirnos del sueño como paradigma normal de las perturbaciones anímicas
narcisistas, intentaremos ahora echar luz sobre la naturaleza de la melancolía
comparándola con un afecto normal: el duelo (2). Pero esta vez tenemos que hacer
por adelantado una confesión a fin de que no se sobrestimen nuestras conclusiones. La
melancolía, cuya definición conceptual es fluctuante aun en la psiquiatría descriptiva,
se presenta en múltiples formas clínicas cuya síntesis en una unidad no parece
certificada; y de ellas, algunas sugieren afecciones más somáticas que psicógenas.
Prescindiendo de las impresiones que se ofrecen a cualquier observador, nuestro
material está restringido a un pequeño número de casos cuya naturaleza psicógena era
indubitable. Por eso renunciamos de antemano a pretender validez universal para
nuestras conclusiones y nos consolamos con esta reflexión: dados nuestros medios
presentes de investigación, difícilmente podríamos hallar algo que no fuera típico, si no
para una clase íntegra de afecciones, al menos para un grupo más pequeño de ellas
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