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Comentario
EL ABISMO NEGRO
El pequeño robot alargó uno de sus múltiples brazos para pulsar uno de los interruptores
del control de mandos. Aquella era una operación de rutina, repetida miles de veces a lo
largo de los dieciocho meses que la nave exploradora del espacio profundo «Palomino»
llevaba deambulando por los Iímites de la galaxia, en la misíón de encontrar indicios de
vida en cualquiera de los millones de planetas desperdigados en el espacio.
Aquella operación, sin embargo, puso en funcionamiento todo el complicadísimo sistema
de alarma de robot. Aun sabiendo que no había posibilidad de poder equivocarse volvió a
hacer la comprobación, antes de decidirse a llamar.
-Comandante Holland, tenga la bondad de acudir a la sala de control - dijo con su
caracteristica voz de tono ligeramente metálico-. Hay algo que creo tendria que ver. Lo he
puesto en el visor central.
Fue Charles Pizer, el primer oficial, el primero en acudir a la llamada. Era un hombre
joven, de cabello negro y ensortijado, y con un agradable aspecto. Pese a su juventud era un
experto piloto curtido en las más peligrosas misiones, por cuya causa había sido
seleccionado para formar parte de la tripulación de "Palomino"
-¿Que ocurre, Vincent? -preguntó al pequeño robot con forma de barril, que estaba
ajustando la pantalla holográfica-. ¿Algo serio?
-Algo interesante, fascinante más bien.
Vincent se hizo a un lado, dejando que el primer oficial pudiera exarninar la pantalla.
Lo que Pizer vio le hizo soltar una exclamación que pudo ser escuchada en toda nave, a
través del sistema de intercomunicación.
-¿Qué pasa, Charly? --preguntó la doctora Mac Crae, entrando en la sala a través del túnel
gravitatorio 4ue cornunicaba con el plano inferior.
Tras ella llegaron apresuradamente el comandante Holland, Alex Durant y Harry Booth,
el único ocupante de la nave que no formaba parte de la tripulación.
Los ojos de Alex Durant se clavaron en una de las pantallas laterales que mostraba
estrellas y otros fenómenos estelares no, según su emisión, de luz visible, sino en una
esquemâtica de ondas de gravedad. Una oscura mancha oval, rodeada de líneas cada vez
más estrechamente agrupadas, giraba lentamente sobre sí misma. El científico adivinó
inmediatamente de qué se trataba
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