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Comentario
Aquella noche Russell se sorprendió al notar que sus piernas le dolían en un
nuevo sitio. Dio media vuelta y fue a beber algo. Notando que la luz era escasa
cerró un poco el arco, ojeando a su alrededor cuando resplandeció.
La caverna, amplia y profunda, tenía la forma de una ballena.
Lógicamente suficiente para su única función, permitir la excavación de un fósil
preteleósteo. El esqueleto parcialmente desenterrado se extendía desde donde
Russell estaba arrodillado hasta donde Al trabajaba, veinte metros cuesta
arriba. Más allá, el techo lo cubría El cráneo de la criatura se hallaba en el
siguiente nivel, donde Cassidy lo protegía como si fuera el suyo propio.
-¡Al!, ¿quieres algo de beber?
-Sí. Tráemelo aquí, ¿quieres? De todas formas quiero que veas esto.
Russell dejó a un lado el escalpelo dentado y se levantó, oyendo el crujido de
sus rodillas en la silenciosa cueva. Cuidadosamente, avanzó sobre el armazón
de un millón de años de antigüedad y ascendió poco a poco la pendiente.
Russell era un buen biólogo
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