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Comentario
En el interior de la cabina de pruebas, Leon fijó la vista en aquel objeto origen de todos
los rumores. Se trataba de un casco translúcido con circuitos visibles y numerosos
conductores que sobresalían en la parte superior. Siguiendo las instrucciones, Leon
tomó asiento y se puso el casco.
La voz de Henderson llegó a través de los auriculares, leyendo las instrucciones
redactadas mediante ordenador:
- Buenas tardes. Prueba 1152, Dispositivo de Amplificación del Mesocéfalo. Sujeto
número 140, sesión primera. Relájese, por favor. Tenga la bondad de distenderse y
ajustar su silla o la intensidad de luz en la cabina...
Leon ya había apretado el botón que accionaba el respaldo del asiento. Llevaba casi
tres años trabajando por horas como sujeto de pruebas. No es que tuviera un interés
especial en la psicología, pero el empleo era fácil y relativamente cómodo. En la década
de 1990 todo el mundo trabajaba por horas y las investigaciones subvencionadas por el
gobierno estaban consideradas como una de las mejores fuentes de empleo.
Leon amortiguó las luces... después de ponerlas al máximo para comprobar si había
altavoces o proyectores ocultos en los rincones de la cabina. Normalmente no era tan
curioso, pero este dispositivo mesocefálico estaba recibiendo el más importante
programa intensivo en la historia de la universidad. Se rumoreaba que podía producir
grandes sumas de dinero
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