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Comentario
Desde que había hecho las paces con los hombres de la Corte, y especialmente con
FIP Z-U, los días habían bailado para mí, habían tocado música, habían pasado como
sueños de crueldad...
Recuerdo que un día me sentía especialmente bien; las preocupaciones estaban todas
anuladas, había un lustre en el aire, un resplandor, mientras el sol atravesaba el
delgado escudo de vapor blanco de agosto y calentaba nuestros jardines laminados de
plástico. Me estaba preguntando qué distracciones, qué alegrías, qué deportes estivales
debía elegir para programar mi Planif. el gran cerebro que me servía, gorjeo y centelleo
y parpadeo.
Pero quién sabe, tan sólo porque el día amanece hermoso, con las preocupaciones
momentáneamente anuladas, un bonito lustre de sol de los pájaros de hojalata
funcionando en los árboles plateados... quién sabe. Hay nubarrones que surcan el
mundo, hay tormentas que recorren la tierra, hay hombres huraños que hundirían a
martillazos el rostro mismo de Dios omnipotente si se les cruzara en el camino.
El era uno de ellos.
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