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Comentario
Cierta apología parece imprescindible en la confección de
este ensayo, el cual se aleja tanto de la norma que preside esta
serie, que todo cuanto se dice del filósofo en cuestión ocupa la
mayor parte, y lo relativo a su influencia pasa a lugar secun-
dario. Pero un relato completo de la infancia de Aristóteles
sería una historia del pensamiento europeo y exigiría un cono-
cimiento enciclopédico que el autor de este ensayo dista mucho
de poseer. Ante esta alternativa quizás la única posibilidad de
acercamiento surja a través de los propios escritos aristotélicos,
por consiguiente, éste es el camino que ha elegido el autor. Aho-
ra bien, si a los ojos de alguien versado en Aristóteles pareciese
arbitraria o antojadiza la elección de los temas y la presenta-
ción de la doctrina, el autor sólo alegaría para su defensa lo
limitado del espacio y las exigencias que impone toda simplifi-
cación, a la vez que pediría que su obra fuese juzgada sólo
como ensayo de introducción a tan grande tema.
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