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Comentario
En una de sus encantadoras y candorosas expresiones, que llegarían a ser conocidas
por todo su público televisivo, el doctor Hepplemeyer atribuyó su éxito en la ciencia no a
su talento sino a su nombre. ¿Se imaginan lo que significa llamarse Julius Hepplemeyer
para toda una vida? Cuando uno es Julius Hepplemeyer, se ve obligado a trascender el
nombre, o se conforma con perecer.
Había recibido el Premio Nobel en dos oportunidades, antes de perfeccionar el aro, lo
que era prueba que verdaderamente había trascendido su nombre. Al agradecer la
distinción, hizo gala de lo que la prensa dio en llamar «las joyas de Hepplemeyer», es
decir, dichos o sentencias como éstas: «La sabiduría obliga al hombre a actuar
tontamente», «La educación impone una búsqueda de la ignorancia» «La solución
siempre hace necesario el problema
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