 |
|
Comentario
Las relaciones entre Douglas Stone y la conocidísima lady Sannox eran cosa sabida tanto
en los círculos elegantes a los que ella pertenecía en calidad de miembro brillante, como
en los organismos científicos que lo contaban a él entre sus más ilustres cofrades. Por esta
razón, al anunciarse cierta mañana que la dama había tomado de una manera resuelta y
definitiva el velo de religiosa, y que el mundo no volvería a saber más de ella, se produjo,
como es natural, un interés que alcanzó a muchísima gente. Pero cuando a este rumor
siguió de inmediato la seguridad de que el célebre cirujano, el hombre de nervios de
acero, había sido encontrado una mañana por su ayuda de cámara sentado al borde de su
cama, con una placentera sonrisa en el rostro y las dos piernas metidas en una sola
pernera de su pantalón, y que aquel gran cerebro valía ahora lo mismo que una gorra
llena de sopa, el tema resultó suficientemente sensacional para que se estremeciesen
ciertas gentes que creían tener su sistema nervioso a prueba de esa clase de sensación
|
| Autor : Conan Doyle Arthur |
| |
| |