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| Comentario
El caso de los viejitos voladores
Adolfo Bioy Casares
Un diputado, que en estos años viajó con frecuencia al extranjero, pidió a la
cámara que nombrara una comisión investigadora.
El legislador había advertido, primero sin alegría, por último con alarma,
que en aviones de diversas líneas cruzaba el espacio en todas direcciones, de
modo casi continuo, un puñado de hombres muy viejos, poco menos que
moribundos. A uno de ellos, que vio en un vuelo de mayo, de nuevo lo encontró
en uno de junio. Según el diputado, lo reconoció "porque el destino lo quiso".
En efecto, al anciano se lo veía tan desmejorado que parecía otro, más
pálido, más débil, más decrépito.
Esta circunstancia llevó al diputado a entrever una hipótesis que daba
respuesta a sus preguntas.
Detrás de tan misterioso tráfico aéreo, ¿no habría una organización para
el robo y la venta de órganos de viejos? Parece increíble, pero también es
increíble que exista para el robo y la venta de órganos de jóvenes. ¿Los
órganos de los jóvenes resultan más actrativos, más convenientes? De
acuerdo: pero las dificultades para conseguirlos han de ser mayores. En el
caso de los viejos podrá contarse, en alguna medida, con la complicidad de la
familia
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| Autor : Bioy Casares Adolfo |
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