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Comentario
. EL DELITO DE SER
Hacia cuatro años que Cristóbal Colón habla pisado por vez primera las playas de América,
cuando su hermano Bartolomé inauguró el quemadero de Haití. Seis indios, condenados por
sacrilegio, ardieron en la pira. Los indios habían cometido sacrilegio porque hablan enterrado
unas estampitas de jesucristo y la Virgen. Pero ellos las hablan enterrado para que estos nuevos
dioses hicieran más fecunda la siembra del maíz, y no tenían la menor idea de culpa por tan
mortal agravio.
¿Descubrimiento o encubrimiento?
Ya se ha dicho que en 1492 América fue invadida y no descubierta, porque previamente la
habían descubierto, muchos miles de años antes, los indios que la habitaban. Pero también se
podría decir que América no fue descubierta en 1492 porque quienes la invadieron no supieron,
o no pudieron, verla.
Si la vio Gonzalo Guerrero, el conquistador conquistado, y por haberla visto murió de muerte
matada. Si la vieron algunos profetas, como Bartolomé de Las Casas, Vasco de Quiroga o
Bernardino de Sahagún, y por haberle visto la amaron y fueron condenados a la soledad. Pero
no vieron América los guerreros y los frailes, los notarios y los mercaderes que vinieron en
busca de veloz fortuna y que impusieron su religión y su cultura como verdades únicas y
obligatorias. El cristianismo, nacido entre los oprimidos de un imperio, se habla vuelto
instrumento de opresión en manos de otro imperio que entraba en la historia a paso avasallante.
No había, no podía haber, otras religiones, sino supersticiones e idolatrías; toda otra cultura era
mera ignorancia. Dios y el Hombre habitaban Europa; en el Nuevo Mundo moraban los
demonios y los monos. El Día de la Raza inauguró un ciclo de racismo que América padece
todavía. Muchos son, todavía, los que ignoran que allá por 1537 el Papa decretó que los indio
estaban dotados de alma y razón. . Ninguna empresa imperial, ni las de antes ni las de ahora
descubren. La aventura de la usurpación y el despojo no des cubre: encubre. No revela,
esconde. Para realizarse necesita coartadas ideológicas que conviertan la arbitrariedad en
derecho.
En un trabajo reciente, Miguel Rojas-Mix advertía que Atahualpa fue condenado por Pizarro
porque era culpable de delito de ser otro o, lisa y llanamente, culpable de ser. La voracidad de
oro y plata requería una máscara que la ocultara; y así Atahualpa resultó acusado de idolatría,
poligamia e incesto, lo que' equivalía a condenarlo por practicar un cultura diferente.
De igual a igual
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