 |
|
Comentario
El sol no brillaba ya con su blancura fantástica sobre Zothique, el último continente,
sino que estaba totalmente empañado y opaco, como si lo cubriese un vapor de sangre.
Nuevas estrellas, en número incontable, se habían presentado en los cielos y las sombras
del infinito se aproximaron. De las sombras, habían vuelto junto al hombre los dioses
antiguos; los dioses olvidados desde los tiempos de Hyperbórea, Mu y Poseidonis, con
otros nombres pero con los mismos atributos. Y también los antiguos demonios habían
regresado, agitándose sobre los humos que se elevaban de malvados sacrificios y
favoreciendo de nuevo las antiguas hechicerías.
Muchos en Zothique eran nigromantes y magos, y la fama de sus hechos infames y
maravillosos eran objeto de leyendas por todas partes en los últimos tiempos. Pero entre
todos ellos, ninguno fue mayor que Namirrha, que impuso su negro yugo sobre las
ciudades de Xylac, y más tarde, en su orgulloso delirio, se consideró el mismísimo igual
de Thasaidón, el señor del Mal.
|
| Autor : Ashton Smith Clark |
| |
| |