 |
|
Comentario
Comencé mi investigación sobre el impacto de las políticas del partido socialista en la sociedad
española a principios de enero de 1995... visitando ministerios, hablando con profesores
universitarios y con cuadros sindicales. Estaba atareado recogiendo estadísticas y leyendo
documentos eruditos y oficiales sobre desempleo, modernización, integración, etc. Al mismo
tiempo, en mi vida cotidiana, en el gimnasio, en el videoclub, en el supermercado, en los bares de
la Zona Franca de Barcelona, estaba experimentando una realidad diferente.
La monitora de aerobic, de 29 años, trabajaba 50 horas a la semana por 60.000 pesetas. Nos
hicimos amigos, y un día "desapareció": su contrato laboral de 6 meses expiró y, lo que ella más
temía, fue inevitablemente despedida. Otro empleado temporal la sustituyó. En el videoclub, un
licenciado en Historia vendía vídeos, trabajando 48 horas por 70.000 pesetas... y se sentía
afortunado. En Hospitalet, una chica de 19 años ensobraba por 1.000 pesetas al día trabajando 10
horas diarias... Al principio pensé que eran casos "extremos", así que empecé a ir a los distritos de
clase obrera, como la Zona Franca, y encontré los bares repletos en pleno día. Ésta era la nueva
España moderna: trabajadores retirados jugando al dominó de lunes a viernes y bailando
pasodobles el fin de semana en los clubs de la tercera edad, y sus hijos trasegando cervezas en el
margen de una vida sin futuro.
| |