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Comentario
El jefe de Policía de Midland City tenía dos gatos, uno de los cuales se llamaba Notita
y el otro Memorión. Pero este hecho no tiene nada que ver con que los gatos fueran gatos,
pues esta historia se refiere a lo que el Jefe de Policía denominó como una inexplicable
serie de robos: una ola de crímenes cometidos por un solo hombre.
El ladrón, forzando las puertas, penetró en diecinueve casas o apartamentos en un
período de pocas semanas. Aparentemente, enfocaba su trabajo con mucho cuidado, y no
parecía una simple coincidencia el que en cada casa atracada hubiese un gato.
Y que sólo robase el gato.
A veces descubría dinero a la vista y en otras ocasiones hallaba joyas; pero no les
prestaba la menor atención. Al volver a casa los propietarios, se encontraban forzada la
puerta o una ventana, que el gato no estaba y que nada había sido robado o revuelto.
Por aquella razón - si es que quisiéramos extendernos sobre lo obvio, cosa que
haremos -, los periódicos y el público empezaron a llamarle Ladrón de Gatos.
En el vigésimo asalto - y el primero en que fracasó - le atraparon. Con la ayuda de los
periódicos, la policía tendió unta trampa anunciando que los propietarios de un siamés
premiado acababa de regresar de una feria de gatos celebrada en una ciudad cercana,
donde el animal no solo se había llevado el premio a la mejor crianza sino el mucho más
valioso de ser el mejor animal de la exposición.
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