| Comentario
Nos encontramos anta una novela que no se parece en nada a cualquier historia de catástrofes que pueda conocer el lector ocasional de CF. Aquí no hay una sociedad que haya sobrevivido a los embates del ambiente y esté empezando una lenta reconstrucción, ni Kerans es un héroe que vaya desfaciendo entuertos sobre una lancha a motor a golpe de ametralladora por las calles de ese Londres antidiluviano (de hecho, cuando tiene que enfrentarse físicamente a algún contratiempo es vencido sin problemas)
No. Ballard elige su camino, mostrándonos a Kerans como una persona perfectamente cuerda, explorando lo que le está pasando y asumiendo ese cambio que se produce en su interior. Al final de la novela Kerans se adentra en la jungla que está cubriendo de nuevo el planeta, en paz consigo mismo a pesar que su muerte se da por segura. Seguramente estamos ante la mejor novela de Ballard que, cuando está lejos del experimentalismo de ciertos relatos y de los excesos de alguna de sus novelas posteriores (tengo en mente Crash), es un escritor inteligente, de prosa envolvente y onírica, capaz de hacernos ver un descenso a la locura como algo completamente necesario.Y como toda su literatura, engancha. Una vez que te ha pillado, ya no podrás parar.
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