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Comentario
En la sierra mexicana de Nayarit había una comunidad que no tenía nombre. Desde hacía
siglos andaba buscando nombre esa comunidad de indios huicholes. Carlos González lo
encontró, por pura casualidad.
Este indio huichol había venido a la ciudad de Tepic para comprar semillas y visitar
parientes. Al atravesar un basural, recogió un libro tirado entre los desperdicios. Hacía años
que Carlos había aprendido a leer la lengua de Castilla, y mal que bien podía. Sentado a la
sombra de un alero, empezó a descifrar páginas. El libro hablaba de un país de nombre raro,
que Carlos no sabía ubicar pero que debía estar bien lejos de México, y contaba una historia de
hace pocos años.
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