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Comentario
Estimados y fieles lectores:
La vida está llena de caprichos. La historia que aquí comienza se edita en forma de
pequeño libro debido al comentario circunstancial de un corredor de fincas a quien nunca
conocí. Todo comenzó en Long Island, hace un año. Ralph Vicinanza, un viejo amigo y
colaborador (dedicado concretamente a vender derechos de novelas y cuentos en el extranjero)
acababa de alquilar una casa allí. El corredor de fincas señaló que la casa parecía «escapada de
una novela de Charles Dickens».
Cuando Ralph recibió a su primer invitado, el editor británico Malcom Edwards, aún tenía
muy presente aquel comentario. Se lo repitió a Edwards y ambos se enfrascaron en una
conversación sobre Dickens. Edwards mencionó que Dickens había publicado muchas de sus
novelas por entregas, ya fuera incluidas en revistas o independientemente, como literatura de
cordel (aunque desconozco el origen de esta palabra, que hace referencia a libros más breves
de lo normal, siempre me ha inspirado especial simpatía). Edwards añadió que algunas de
aquellas novelas fueron escritas y revisadas al filo de la publicación. Al parecer, Charles
Dickens era un novelista que no temía los plazos de entrega.
Las novelas en episodios de Dickens eran enormemente populares; tal es así que una de
ellas produjo una tragedia en Baltimore. Una multitud de aficionados se reunió en el muelle,
esperando la llegada del barco inglés que debía traer a bordo la última entrega de
Grandes
esperanzas.
Varios lectores cayeron al agua y murieron ahogados.
No creo que Malcom o Ralph quisieran que nadie se ahogase, pero sentían curiosidad por
saber qué sucedería si se lanzaba una novela por entregas en la actualidad. En ese momento,
ninguno de los dos sabía que la experiencia ya se había realizado al menos en dos ocasiones
(nada nuevo bajo el sol). Tom Wolfe publicó el primer borrador de
La hoguera de las
vanidades
en la revista
Rolling Stone
y Michael McDowell
(The Amulet, Gilded Needles, The
Elementals
y el guión cinematográfico
Beetlegeuse)
publicó una novela titulada
Black Water
en episodios, en una edición rústica. Aunque esa novela -una historia terrorífica sobre una
familia sureña cuyos miembros sufrían la inquietante maldición hereditaria de convenirse en
caimanes- no fue la mejor de McDowell, obtuvo un éxito rotundo en la edición de Avon
Books
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