 |
|
Comentario
¿Se encontrará un verdadero planeta del tipo terrestre alrededor de una estrella?
¿Se encontraran aminoácidos en el espacio interestelar, o adenina en Titán, o
incluso bacterias congeladas en Marte? ¿Llegará a captarse una señal artificial
extraterrestre? ¿Qué melodía llegará entonces hasta nosotros? La odisea cósmica
que ha sido, y sigue siendo la nuestra, ¿tiene equivalente en otros lugares, en
otros tiempos? ¿Contribuirán otros scres a iluminar nuestros conocimientos del
cosmos, haciéndolo más profundo y nítido, más preciso en cuanto a nuestro
porvenir?
El alcance metafísico de las investigaciones cuyo estado acabo de presentar aquí
es tan evidente como exaltante. Nadie se asombrará, en consecuencia, de que en
los últimos años se hayan desarrollado sobre este asunto discusiones filosóficas
encendidas. Una expresión, acuñada a propósito, concentra en sí misma toda la
carga intelectual y afectiva de estos debates: el principio "antrópico". Digamos
enseguida que ese principio no ha sido, en modo alguno, el inspirador del
programa SETI Se trata de un principio especulativo o filosófico que descansa en
una interpretación de los hechos en los que se apoya nuestro programa de
observaciones, sin estar verdaderamente ligado a las mismas. Se han producido
muchas confusiones, muchas extrapolaciones, desde que fuera enunciado por
Brandon Carter, el astrofísico inglés del observatorio Meudon. Tal enunciado decía
que "el Universo debe ser de tal manera que admita en su seno la creación de
observadores en alguna de sus etapas". Y añadía, para subrayar el hecho
fundamental que le sirvió de punto de partida: "La existencia de cualquier
organismo que pueda ser descrito como observador sólo será posible para ciertas
combinaciones restringidas de parámetros". De ahí proviene la formulación
llamada "débil" de dicho principio: "Lo que debemos esperar de la observación
debe estar restringido por las condiciones necesarias para nuestra presencia
como observadores". Dicho de otra manera: puesto que observamos el cosmos,
éste ha debido necesariamente ser favorable a nuestra aparición.
| |