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Comentario
Según una fórmula usual, el principio de identidad reza así: A = A. Se considera
este principio como la suprema ley del pensar. Intentaremos meditar durante
algún tiempo sobre este principio, pues desearíamos que nos condujera a saber qué
es la identidad.
Cuando el pensar, llamando por una cosa, va tras ella, puede ocurrirle que en el
camino se transforme. Por ello, en lo que va a seguir, es aconsejable cuidarse más
del camino que del contenido. El propio desarrollo de la conferencia nos impide ya
detenernos en el contenido.
¿Qué dice la formula A = A con la que suele presentarse el principio de identidad?
La formula menciona la igualdad de A y A. Para una igualdad se requieren al
menos dos términos. Un A es igual a otro. ¿Es esto lo que quiere enunciar el
principio de identidad? Evidentemente no. Lo idéntico, en latín ídem, es en griego
òt
ñtéa
. Traducido a nuestra lengua alemana
òt
ñtéa
quiere decir «das Selbe» [lo
mismo].
Cuando alguien dice siempre lo mismo, por ejemplo, la planta es la planta, se está
expresando en una tautología. Para que algo pueda ser lo mismo, basta en cada
caso un término. No precisa de un segundo término como ocurre con la igualdad
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