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Comentario
Walter B. Jehovah, por cuyo nombre no pido excusas desde que realmente fue su
nombre, ha sido un solipsista toda la vida. Un solipsista, en el caso de que no conozcas la
palabra, es alguien que cree que él es la única cosa que existe realmente, que el resto de
la gente y el universo en general existe sólo en su imaginación, y que si él dejara de
imaginarlos su existencia acabaría.
Un día Walter B. Jehovah comenzó a practicar el solipsismo. En una semana su mujer
se escapó con otro hombre, perdió su trabajo como agente marítimo y se rompió la pierna
en la persecución de un gato negro tratando de evitar que se cruzara en su camino.
Decidió, en la cama del hospital, acabar con todo.
Mirando a través de su ventana, hacia las estrellas, deseó que no existieran, y no
estuvieron allí nunca más. Entonces él deseó que no existiera ninguna otra persona, y el
hospital comenzó a estar demasiado tranquilo incluso para un hospital. Lo siguiente, el
mundo, y se encontró suspendido en un vacío. Se libró de su cuerpo, y dió el paso final
para tratar de acabar con su propia existencia.
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