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Comentario
Siempre quise a Paulina. En uno de mis primeros recuerdos, Paulina y yo estamos
ocultos en una oscura glorieta de laureles, en un jardín con dos leones de piedra.
Paulina me dijo: Me gusta el azul, me gustan las uvas, me gusta el hielo, me gustan las
rosas, me gustan los caballos blancos. Yo comprendí que mi felicidad había empezado,
porque en esas preferencias podía identificarme con Paulina. Nos parecimos tan
milagrosamente que en un libro sobre la final reunión de las almas en el alma del
mundo, mi amiga escribió en el margen: Las nuestras ya se reunieron. "Nuestras" en
aquel tiempo, significaba la de ella y la mía
Para explicarme ese parecido argumenté que yo era un apresurado y remoto
borrador de Paulina. Recuerdo que anoté en mi cuaderno: Todo poema es un borrador
de la Poesía y en cada cosa hay una prefiguración de Dios. Pensé también: En lo que
me parezca a Paulina estoy a salvo. Veía (y aún hoy veo) la identificación con Paulina
como la mejor posibilidad de mi ser, como el refugio en donde me libraría de mis
defectos naturales, de la torpeza, de la negligencia, de la vanidad.
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| Autor : Bioy Casares Adolfo |
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