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Comentario
Se trata de un árbol conocido desde culturas
arcaicas, si bien hasta entrado el siglo XII no
se le atribuyeron propiedades curativas pues
con anterioridad solo se aprovechaba su ma-
dera.
Puede llegar a alcanzar los treinta metros de
altura; la corteza tiene un tono blanquecino-
plateado.
Podemos encontrar ejemplares de este árbol
en casi todo el norte de España así como en
algunas zonas altas -por encima de los 1000
metros respecto al nivel del mar- de la mitad
sur de la Península.
En Portugal, curiosamente, se cultiva a una
altura más baja.
Las ramas jóvenes tienden a encontrarse caí-
das, penduleantes, con un extremo que pre-
senta unas verrugosidades que las hacen ás-
peras al tacto y a las que debe el nombre lati-
no de "Betula verrucosa"
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