Comentario
La quema de libros es un tema que ejerce una tremenda fascinación sobre Ray Bradbury. Se ha referido a él en varios de sus cuentos y en Fahrenheit 451, su máxima aproximación a una novela larga de cf. El título alude a la temperatura que necesita el papel para quemarse, y puede considerarse como una inmodesta metáfora sobre la «ignición» en la prosa de Bradbury
A diferencia de otros autores de cf de su época, Bradbury tiene un estilo intensamente deliberado. Lo que Bradbury crea es una «distopía» bastante ingenua. Todo el mundo escucha las «caracolas» o mira pantallas de televisión que cubren toda la pared
Se arresta a los peatones, incluso conducir a sólo sesenta kilómetros por hora se considera una ofensa. Todos los libros están prohibidos y la conversación es un arte realmente olvidado. El suicidio y la delincuencia juvenil son cosa corriente, el mundo está superpoblado y los estados se preparan para otra guerra. Fahrenheit 451 es un libro muy directo, una explosión de cólera contra la manipulación de los medios de comunicación masiva del siglo veinte
Televisión, música pop, historietas, compendios, el deporte como mero espectáculo: Bradbury está contra todo eso, y si hubiera escrito el libro treinta años más tarde, habría incluido, sin ninguna duda, los juegos de vídeo y los ordenadores personales
Es la letanía de un moralista puritano y anticuado: no puede extrañar que el mensaje de esta novela haya atraído a los maestros de escuela y otros «Guardianes de la Cultura» en todo el mundo.
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