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Comentario
Hace cuarenta años, cuando en los hogares latinoamericanos se celebraba la noche buena, una
buena nueva ocurría en Cuba: un ejército guerrillero de base social campesina triunfaba en la isla Consejo de Estado de la República de Cuba, el estímulo que recibí del compañero Jesús Montané
Oropesa y las sugerencias y opiniones críticas de varios compañeros.
La Habana, 14 de mayo de 1999
I - EL MOVIMIENTO 26 DE JULIO Y EL PARTIDO ORTODOXO
Es en la Universidad donde Fidel Castro, hijo de un terrateniente y futuro líder de la revolución
cubana, llega a adquirir una conciencia revolucionaria. En ese momento está ubicado dentro de un
partido que no es marxista, el Partido del Pueblo Cubano más conocido por Partido Ortodoxo.
El programa de la ortodoxia era un programa que --respondiendo principalmente a los intereses de
la pequeña burguesía radical antimperialista-- se caracterizaba por proponer medidas de tipo
nacionalistas contra los monopolios norteamericanos poniendo, al mismo tiempo, especial énfasis
en medidas contra la corrupción administrativa que entonces predominaba entre los funcionarios del
Estado. Se trataba de un partido populista de origen pluriclasista compuesto fundamentalmente por
obreros, campesinos y pequeña burguesía, cuya dirección era burguesa.(1)
Su popularidad se debía principalmente al carisma extraordinario de su líder indiscutido:
Eduardo Chibás(2) que se había empezado a destacar ya en las luchas universitarias de los años 20,
y en los enfrentamientos contra las dictaduras de los años siguientes. Fogoso polemista, encabezaba
el movimiento de recuperación cívica y moral de gran arraigo entre las masas
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