 |
|
Comentario
No existe en nuestro tiempo un estado de opinión concreto y unánime
sobre la filología clásica. Tal es el sentir que predomina en los círculos
de personas ilustradas, así como entre los jóvenes que se contraen al
estudio de esta ciencia. Y la causa estriba en el carácter vario de ella, en
la falta de unidad conceptual, en el carácter de agregado inorgánico de
las diferentes disciplinas científicas que la componen y que sólo
aparecen unidas por el nombre común de filología. Debemos confesar
honradamente que la filología vive del crédito de varias ciencias, y es
como un elixir extraído de raras semillas, metales y huesos, y que
además oculta en sí misma elementos artísticos, estéticos y éticos de
carácter imperativo que se resisten obstinadamente a una
sistematización científica. Tanto puede ser considerada como un trozo
de historia, como un departamento de la ciencia natural o como un trozo
de estética: historia, en cuanto quiere reunir en un cuadro general los
documentos de determinadas individualidades nacionales y hallar una
ley que sintetice el devenir constante de los fenómenos; ciencia natural
en cuanto trata de investigar el más profundo de los in tintos humanos:
el instinto del lenguaje; estética, por último, porque de la antigüedad
general quiere estudiar aquella antigüedad especial llamada Clásica,
con el propósito de desenterrar un mundo ideal sepultado, presentando
a los contemporáneos el espejo de los clásicos como modelos de eterna
actualidad. El hecho de que elementos tan heterogéneos, allegados de
distintas ciencias, y de un carácter tan ético como estético hayan sido
agrupados bajo un nombre común, constituyendo una especie de
monarquía, puede explicarse por la circunstancia de que la filología en
sus comienzos, ha sido siempre una disciplina pedagógica. Desde el
punto de vista pedagógico se le ofrecían al hombre de ciencia una serie
de valores -docentes y de elementos formativos preciosos, y así, bajo la
presión de las necesidades prácticas, se ha ido formando esa ciencia, o
mejor dicho, esa tendencia científica que llamamos filología.
| |