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Comentario
Si somos espíritus puros y parte de un Dios omnisciente ¿Por qué fue necesario que
hiciéramos este largo peregrinaje de pecados y dolores a través de la materia?
Respuesta:
Al principio de la manifestación, Dios diferencia dentro de Sí Mismo una multitud
de inteligencias espirituales potenciales, como las chispas que emite un fuego. Esas
inteligencias espirituales eran, pues, llamas o fuegos potenciales, pero no eran aún llamas,
porque, aunque dotadas con la omniconciencia de Dios, carecían de la conciencia de
sí
mismas;
siendo
potencialmente
omnipotentes como Dios, les faltaba el poder dinámico
utilizable en cualquier momento, de acuerdo con su voluntad; y con objeto de que se pudieran
desarrollar esas cualidades, fue indispensable que pasaran por la materia. Por lo tanto, durante
la
involución
cada chispa divina fue encerrada en varios vehículos de suficiente densidad
como para cerrar el mundo a su conciencia. Entonces, el espíritu interno, no pudiendo estar
más en contacto con lo externo, se vuelve y se encuentra a sí
mismo.
Con la conciencia de sí
empieza la lucha del espíritu para libertarse de su prisión y, durante la
evolución,
los diversos
vehículos que el espíritu posee, se espiritualizan convirtiéndose en alma, así que, al final de la
manifestación, el espíritu no sólo habrá obtenido la conciencia de sí mismo, sino también
poder anímico
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