| Comentario
Amparado en los fantasmas de lo mágico que cada uno de nosotros transporta, Sade construye, auscultando en el acto natural de la coraza corporal, los hilos de una trama, a veces macabra, que las fuerzas morales no logran aplacar.
La hipocresía de sus contemporáneos queda al descubierto en sus personajes que como autómatas recorren los caminos de la pasión, sembrados de palabras asociadas obsesivamente con una falsa y pacata moral, como artilugios compensadores de un supuesto equilibrio que debiera imperar en cada época.
Muchos de sus biógrafos ven en Sade a un moralista, que recurre a la antítesis de los actos sublimes, para demostrar el inviable camino que conduce a la degradación del cuerpo en su incansable lucha con el espíritu. Quizá, La filosofía en el tocador sea su novela más ambiciosa ya que en ella se exponen, refundidos, los parámetros de una cultura filosófica exasperada, llevados de la mano en una formulación teórica y una aplicación drástica envidiables.
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