 |
|
Comentario
Fecha estelar, 2297924. La primer oficial ha venido a mi despacho y de buenas a
primeras me ha soltado que se nos esta terminando el nomonio. Así, sin preámbulos. Me
he cabreado tanto que he acabado enseñadole los dientes. Al parecer tuvimos que
escapar tan a uña de Kalia II que no dio tiempo a llenar a tope el deposito y ahora
andamos con la reserva. Si tan solo esos chiflados de los berleis no estuviesen
pisándonos los talones... también fue mala suerte ir a chafar a la mascota del embajador
de Berleia con la rampa de descenso de la nave. Ahora están empeñados en convertirnos
en átomos y esparcirnos por la galaxia. Aunque obviamente, nosotros no estamos por la
labor.
Por tanto, tenemos que encontrar donde repostar y deprisa. Los sistemas de detección
de largo alcance muestran algo parecido a un crucero a 50 años luz de nuestra posición
actual. En menos de cuatro semanas lo tendremos encima... como la suerte no nos
acompañe acabare como una bonita alfombra en el camarote de un comandante berliano.
Nuestra mejor opción parece ser un sistema solar en torno a una estrella mediana de
color amarillo. No me gustan los soles amarillos: prefiero las estrellas azules, como las de
nuestro planeta natal. ¡Ah!, la hierba violeta al atardecer, justo antes de empezar la caza...
La boca se me hace agua al pensar en la jugosa carne de una presa. Estoy hasta el
hocico de proteínas en cápsulas: los médicos dicen que las malditas pastillas contienen
todos los elementos necesarios para nuestra supervivencia, pero al cabo de dos meses
aburren miserablemente. Ojalá en torno a este sol encontremos algún alimento mas
completo...
| |