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Comentario
Estaban allí reunidos lo menos de setecientos a
ochocientos. De mediano estatura ; per robustos,
ágiles, cabellos, hechos para los saltos prodigiosos,
Iban de acá para allá, a los últimos resplandores del
sol, que se ocultaba al otro lado de las montañas
escalonadas hacia el Oeste de la rada.
El disco rojizo desapareció bien pronto, y la
obscuridad comenzó a extenderse en medio de toda
aquella cuenca encajonada entre las lejanas sierras
de Sonorra, de Ronda y del país desolado del
Cuervo.
De repente, la tropa se inmovilizó. Su jefe
acababa de aparecer, montado en la misma cresta de
la montaña, como sobre el torno de un asno flaco.
Desde el puesto de soldados, que estaba como
colgado en lo más extremo de la cima de la enorme
roca, no se podía ver nada de lo que pasaba bajo los
árboles.
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