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Comentario
En otras ocasiones he tenido que mencionar asuntos escogidos cuidadosamente por
miembros del Club del Billar con el único propósito de dirigir la conversación hacia
donde Jorkens no pudiera seguirla. No menciono de nuevo esta antideportiva
estratagema con la intención de desaprobarla, sino únicamente porque fue el comienzo
de una historia que contó Jorkens acerca de una experiencia suya que puede ser de
interés a todo aquel que se moleste en estudiar un carácter como el suyo un tanto
excepcional. El asunto, a la hora de comer del día en cuestión, fue la exploración polar.
No puedo recordar la conversación en todos sus detalles, pues apenas fue original;
después de todo, no hay necesidad de ser original cuando se está discutiendo algo en
un club. Por ejemplo, uno de los socios dijo:
–Debe de ser extremadamente difícil protegerse del frío.
–Sí, condenadamente difícil –contestó Jorkens.
Con toda evidencia Terbut estuvo a punto de decir "¿Cómo lo sabe?" Cualquiera pudo
verlo. Pero, en lugar de exponerse a dejar entrar en la conversación a Jorkens con una
de sus historias, volvió a juntar los labios sin llegar a expresar en voz alta su
comentario
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