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Comentario
Los aposentos de Joaz Banbeck, excavados en lo profundo de un risco de piedra
caliza, constaban de cinco cámaras principales, a cinco niveles distintos. En la
parte superior estaban el Relicarium y una sala de juntas oficial: el primero era una
estancia de sombría magnificencia que albergaba los diversos archivos, trofeos y
recuerdos de los Banbeck; la segunda, un vestíbulo largo y estrecho, con
artesonado oscuro hasta la altura del pecho de una persona y una bóveda blanca
estucada; abarcaba toda, la extensión del risco, de modo que los balcones daban
al Valle Banbeck por un lado y al Camino Kergah por el otro.
Debajo, estaban los aposentos privados de Joaz Banbeck: un gabinete y una
cámara-dormitorio, luego su estudio y al fondo un cuarto de trabajo donde Joaz no
permitía entrar a nadie.
A los aposentos se entraba a través del estudio, una gran habitación en forma de
L con un barroco techo aristado del que colgaban cuatro candelabros con
incrustaciones granate. Ahora estaban apagados. En la habitación había sólo una
luz de un gris acuoso procedente de cuatro placas de cristal ahumado en las que,
a modo de una cámara oscura, aparecían vistas del Valle Banbeck. Las paredes
estaban revestidas de unos paneles de caña lignificada. Cubría el suelo una
alfombra con adornos marrones, castaños y negros, formando ángulos, cuadrados
y círculos
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