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Comentario
Gregory Donald bebió un trago de escocés y su mirada recorrió
el bar atestado.
?¿Alguna vez te descubriste pensando en el pasado, Kim? No
me refiero a lo que pasó esta mañana o la semana pasada, sino... en
el pasado.
Kim Hwan, delegado director de la Agencia Central de Inteli-
gencia Coreana, utilizó una bombilla de plástico rojo para pescar la
rodaja de limón que flotaba en su Coca-Diet.
?Para mí, Greg, esta mañana es el pasado. Particularmente en
días como éste. Qué no daría yo por estar en el bote pescando con mi
tío Pak en Yangyang.
Donald rió.
?¿Sigue siendo el mismo cascarrabias de antes?
?Todavía más cascarrabias, si eso fuera posible. ¿Recuerdas
que le gustaba tener dos botes de pesca? Bueno, se deshizo de uno.
Dijo que no podía tolerar tener un socio. Pero algunas veces preferi-
ría estar peleando contra los peces y las tormentas y no contra los
burócratas. Tú ya sabes cómo era eso.
Por el rabillo del ojo, Hwan observó cómo los dos hombres que
estaban sentados a su lado pagaban la cuenta y se iban.
Donald asintió.
?Me acuerdo muy bien. Por eso me retiré.
Hwan se inclinó para acercarse más, mirando a su alrededor.
Entrecerró los ojos, y los rasgos claros y marcados de su rostro
adquirieron un aire conspirativo.
?No quise decir nada mientras los editores de la
Prensa de
Seúl
estaban sentados aquí, ¿pero te diste cuenta de que me han
prohibido usar los helicópteros hoy?
Donald arqueó las cejas, sorprendido.
?¿Están locos?
?Peor. Son imprudentes. Los monos de la prensa dijeron que el
vuelo constante de los helicópteros sobre sus cabezas haría demasia-
do ruido y estropearía las ondas de sonido. Así que, si pasa algo, no
habrá vigilancia aérea
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