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Comentario
Si modificara una sola línea de estas páginas, las más
afortunadas de las que he escrito, creería destruir el encanto que
envuelve el mejor momento de la existencia, introduciendo en la
armonía de sus acordes juveniles, la nota grave de las impresiones que
acompañan el descenso de la colina.
Las reproduzco hoy, porque no se encuentran ya, y muchos de
los que entraban a la vida cuando se publicaron, desean conocerlas.
De nuevo, pues, abren sus alas esos recuerdos infantiles; que
vuelen hoy en atmósfera tan simpática y afectuosa como aquella que
cruzaron por primera vez, evocando a su paso imágenes sonrientes y
serenas, son los votos de quien los escribió con placer y acaba de
releerlos con cierta suave tristeza.
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