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Comentario
Los ormios se mantuvieron firmes en su decisión para que los hombres se sometiesen
a la prueba de la campana.
—Como sucesores de la raza humana en el dominio de este planeta, y reconociendo el
papel desempeñado por ella durante su largo imperio, les debemos a ustedes, sus últimos
exponentes, nuestro agradecimiento por el légamo cultural dejado a los ormios, lo cual nos
ha permitido comenzar nuestra historia desde un peldaño superior.
¿Había un oculto sarcasmo en estas palabras? Imposible saberlo, porque un
interlocutor a medias insecto, a medias metal, que apenas consigue erguir un raro apéndice
desde el ceniciento suelo, con el cual se confunde casi, hasta el extremo de constituir un
misterio su verdadero tamaño, dando incluso la sensación de ser uno solo y no un
conglomerado de seres, puede estar precisamente diciendo lo contrario de lo que piensa. Si a
ello se agregaban sus hábitos nocturnos (de día jamás se dejaron ver, ni tampoco quedaban
rastros de su presencia), se comprenderá la completa ignorancia de los humanos sobre los
ormios. Su lenguaje parecía llegar a la mente de los hombres por un proceso telepático
camuflado de voces aparentemente audibles.
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