| Comentario
Un hombre es llevado por sus sueños a los secretos de su inconsciente, donde descansa el olvido.
Una noche una Visión vino a mí, trayendo con ella una antigua y herrumbrosa llave. Me
llevó a través de campos y senderos de dulce aroma, donde los setos ya susurraban en
la oscuridad primaveral, hasta que llegamos a una inmensa y sombría casa, de
ventanas conspicuas y tejado elevado, medio escondido en las sombras de la
madrugada. Advertí que las persianas eran de un pesado negro y que la casa parecía
revestida por una tranquilidad absoluta.
- Ésta - susurró ella en mi oído -, es la Casa del Pasado. Ven conmigo y recorreremos
algunas de sus habitaciones y pasadizos; pero apresúrate, pues no tendré la llave por
mucho tiempo y la noche ya casi se acaba. Aún así, por ventura, ¡debes recordar!
La llave produjo un espantoso ruido cuando giró en la cerradura, y cuando la puerta
estuvo abierta a un vestíbulo vacío y hubimos entrado, escuché los sonidos de
murmullos y llantos, y el roce de telas, como de gente moviéndose en sueños, a punto
de despertar
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