 |
|
Comentario
Aparentemente el joven teniente coronel estaba borracho y dispuesto a lanzarse hacia
el desastre.
Entró cojeando en el comedor de la nave espacial —era la primera noche tras su
partida de Denver en el vuelo que se dirigía a Kultis— con unas relucientes
condecoraciones por actos de servicio en la chaqueta de su uniforme verde, y miró a su
alrededor. Se trataba de un oficial alto y delgado, joven para el rango que ostentaba en
las Fuerzas Expedicionarias de la Alianza Occidental Terrestre; a primera vista su rostro
abierto parecía alegre hasta el punto de resultar inofensivo.
Recorrió el salón con los ojos durante unos pocos segundos mientras el camarero
trataba infructuosamente de llevarle hasta una cabina cercana que estaba dispuesta para
un único comensal. Luego, ignorando al camarero, giró y se encaminó decidido hacia la
mesa de Dow deCastries.
El pequeño hombre de cara blanca e irascible llamado Pater Ten, que siempre se
hallaba al lado de deCastries, se incorporó de su silla cuando el oficial se aproximó y se
dirigió hacia el camarero sin apartar su mirada de desmayo del teniente coronel. Cuando
Pater Ten se acercó, el camarero frunció el ceño y se inclinó hacia adelante para hablar
con él. Los dos intercambiaron unas palabras durante un momento en voz baja, a la vez
que miraban al teniente coronel; luego salieron juntos rápidamente del comedor.
El teniente coronel llegó hasta la mesa, acercó un flotador libre de la mesa de al lado
sin esperar que le invitaran a hacerlo y se sentó enfrente de la hermosa muchacha de
cabello leonado que tenía a su izquierda deCastries.
| |