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Comentario
Dos géneros de medios presta al hombre la Naturaleza, considerada como Naturaleza
útil, o como fuente de bienes económicos: primero, productos (frutos, maderas, jugos,
resinas, fibras textiles, etc.); segundo, actividades productoras, tanto físico-químicas
(calor, luz, gravedad, fermentaciones, etc.), como orgánicas (la llamada fuerza vital de
plantas y animales). Por virtud de la acción espontánea de estas fuerzas, la Naturaleza
metamorfosea la materia, haciéndola pasar de inorgánica a orgánica, de inerte a viva y
obediente a la voluntad: primero hizo la piedra, después convierte la piedra en pan,
luego el pan en músculo y en nervio sensible por donde circula la chispa eléctrica de la
inteligencia y los más espirituales estremecimientos del amor. Ella ayunta los sexos;
incuba el embrión; dispersa las semillas y las sepulta; humedece la tierra y la calienta;
alterna las especies, siguiendo una rotación espontánea conforme lo exigen los climas,
las estaciones y la naturaleza del suelo; enseña al recién nacido a buscarse el sustento;
rompe, a través de la corteza, redes de hojas y raíces que se dilatan en todos sentidos,
como otros tantos brazos aprehensores; pone a su alcance la materia bruta que ha de
concretarse en productos de inmediata aplicación a las necesidades humanas; dirígela en
forma de savia y de quilo, de
cambium
y de sangre, por ocultos canales, al misterioso
laboratorio donde ha de operarse la transformación, y por arte divino la labra, y fabrica
el hueso y el leñoso, el músculo, el gluten y la grasa, el almidón y azúcar, cortado todo
y combinado en producciones individuales, bellas a la vista y agradables al gusto. En
todo este proceso evolutivo, el hombre nada pone de su parte; entra en escena al remate
del último acto; su arte es simplicísimo, rudimentario, se ciñe a aproximarse a la
Naturaleza, aguardar el momento de sazón de los frutos y seres espontáneamente
creados por ella, y ocuparlos: la Naturaleza prepara el festín, el hombre se sienta a la
mesa. Es, en un aspecto, la Economía natural y la
Agricultura expectante
, tomada la voz
Agricultura en su más amplia significación, como cultivo y aprovechamiento de todos
los seres epitelúricos.
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