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Comentario
El taxi se elevó para evitar el gran edificio de Laser-Comunicación.
Thork y Sthark miraron hacia abajo. Comprobaron que se habían desviado un poco de
la ruta. Thork indicó en alta voz la dirección exacta que deseaba tomar.
El auto-antigravedad recogió la orden. En el centro de la ciudad el cerebro electrónico
encargado del control cibernético recibió el deseo de los clientes. Al instante corrigió la
anomalía y transmitió la rectificación al taxi que, acelerando su carrera, partió hacia su
destino exacto.
Thork y Sthark admiraron esta precisión. Reconocían que la línea de transportes era
perfecta.
El taxi descendió suavemente hasta menos de treinta centímetros sobre el suelo.
Automáticamente se abrieron las portezuelas y los dos pasajeros salieron.
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