 |
|
Comentario
La Habana para un infante difunto
es el libro que
más he comprado y regalado a mis amigos cubanos del
interior, los mismos que por la razón o sinrazón que sea
han decidido, a pesar de los muchos pesares, no aban-
donar la isla. Cada vez que estuve apunto de volar a
Cuba, cuando les pregunté qué necesitaban, casi siem-
pre obtuve (y obtengo todavía) las mismas o parecidas
respuestas: "Cuando vengas, no te olvides de mi
Habana"; "Si vas a venir, tráeme un par de Habanas";
«Tráeme un Habana de regalito cuando regresas para
acá, ¿tú oíste? Oká».
Igualmente confieso que
La Habana
... es uno de los
libros que más he releído en estos últimos años, en los
que tanto escribí de Cuba y de La Habana, y no sólo por
eso (de modo que me declaro explícito deudor de
Cabrera Infante, sin más miramientos), sino por ejerci-
cio de lector compulsivo que encontró, entre las mil
maravillas de otros libros, un hallazgo excepcional y por
tanto, inolvidable en ese libro habanero de lo más
|
| Autor : Cabrera Infante G. |
| |
| |