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Comentario
Me dirijo especialmente a los alumnos de J. M. Charcot, para presentarles algunas
objeciones contra la teoría etiológica de las neurosis, que nuestro común maestro nos ha
transmitido.
Conocido es el papel atribuido a la herencia nerviosa en esta teoría. Trataríase de la
única causa verdadera e indispensable de las afecciones neuróticas, no pudiendo aspirar las
demás influencias etiológicas sino a la categoría de agentes provocadores.
Así lo han afirmado a más del mismo maestro, sus discípulos Guinon, Guilles de la
Tourette y Janet, por lo que respecta a la histeria, sosteniéndose también en Francia, y un
poco en todas partes, esta misma opinión con relación a las demás neurosis, aunque por lo
que se refiere a estos estados, análogos a la histeria, no haya sido enunciada de un modo
tan solemne y decidido.
Hace ya mucho tiempo que vengo sospechando de la exactitud de esta teoría, pero
me ha sido necesario esperar hasta encontrar en la práctica cotidiana del médico hechos en
que apoyarme. Ahora mis objeciones son ya de dos órdenes: argumentos de hecho y otros
productos de la especulación.
Comenzaré por los primeros, ordenándolos según la importancia que les concedo
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