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Comentario
Cuando Jesse James vino a este mundo en el Missuri, en setiembre de 1847, la conquista del Oeste acababa de
comenzar. Era aquélla una época donde todos los meses, en primavera, largas caravanas de pioneros salían de San
José o Independencia, a algunas millas de la casa de los James, para hundirse en la inmensa Pradera, dominada por
los bisontes y los guerreros rojos. Esta era la época de los “galeones de la pradera”, pesados carros en los cuales los
conquistadores del Oeste emprendían su peregrinación para un aventurado viaje de varios meses.
Era ésta la época de las luchas contra los indios, de las marchas azarosas por las arideces escarpadas de las Montañas
Rocosas, o por las tempestades de nieve de la Sierra Nevada. Los que habían podido escapar a los peligros de la
ruta, sentíanse felices al descubrir las tierras fértiles de Oregón y de California
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