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Comentario
¿Verdaderamente, señor? ¿No ha oído usted nunca hablar del gran detective francés,
Arístides Pettit? Parece imposible, señor, siendo usted también de la profesión. Pues
únicamente estuvo entre nosotros durante un caso, pero ¡qué brillantez demostró! Aquí,
en la ciudad de Río de Aires, nos sentimos orgullosos de haber estado asociados con él,
aun en forma tan breve. Desde luego, ya le hablaré sobre él, pero vayamos primero al
asunto que nos ocupa.
Pues sí, señor, su solicitud ha sido la mejor de entre todas las recibidas... ¿o debo decir
de entre todas las que hemos recibido? ¿Cualquiera de las dos? Ah, eso es lo difícil de su
idioma. Las conjugaciones de los verbos. Con sólo cambiar una letra cambia el sentido de
la frase. Pero no importa. Su solicitud ha resultado la más satisfactoria, y sus referencias
las mejores.
¡Oh, sí, señor, ya comprendo que usted habla nuestro lenguaje perfectamente! Usted lo
ha demostrado ya perfectamente. Mi pobre inglés no es tan perfecto. Así, le pido que me
perdone si lo empleo en la conversación. La práctica me será de mucha utilidad.
Y espero sinceramente que usted se quede a trabajar con nosotros. Sabemos apreciar la
gran ventaja que representa para nosotros el poder estudiar los métodos empleados por
los grandes detectives de otros países. No, no sea usted modesto, señor. En sus
referencias hemos podido comprobar cómo atrapa usted a los ladrones de bancos en su
país
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