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Comentario
Amo la noche con pasión. La amo, como uno ama a su país o a su amante, con un amor
instintivo, profundo, invencible. La amo con todos mis sentidos, con mis ojos que la ven, con mi
olfato que la respira, con mis oídos, que escuchan su silencio, con toda mi carne que las tinieblas
acarician. Las alondras cantan al sol, en el aire azul, en el aire caliente, en el aire ligero de la
mañana clara. El búho huye en la noche, sombra negra que atraviesa el espacio negro, y alegre,
embriagado por la negra inmensidad, lanza su grito vibrante y siniestro.
El día me cansa y me aburre. Es brutal y ruidoso. Me levanto con esfuerzo, me visto con
desidia y salgo con pesar, y cada paso, cada movimiento, cada gesto, cada palabra, cada
pensamiento me fatiga como si levantara una enorme carga.
Pero cuando el sol desciende, una confusa alegría invade todo mi cuerpo. Me despierto, me
animo. A medida que crece la sombra me siento distinto, más joven, más fuerte, más activo, más
feliz. La veo espesarse, dulce sombra caída del cielo: ahoga la ciudad como una ola inaprensible
e impenetrable, oculta, borra, destruye los colores, las formas; oprime las casas, los seres, los
monumentos, con su tacto imperceptible.
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| Autor : De Maupassant Guy |
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