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Comentario
Erik Rucker Éddison (1892-1945) puede ser considerado como el último bastión
de la fantasía tradicional y, a la vez, el eslabón antecedente de un género de
nuestro siglo, cuyos temas giran en torno a la épica heroica y la aventura. Eddison
crea un mundo imaginario, Mercurio, cuyas características muestran la
implausibilidad de la ciencia, alrededor de la polémica entre la utopía literaria y el
desarrollo real de la tecnología en el nuevo siglo. El espíritu del autor está inmerso
en un pasado de referencias mitológicas, y lo bello y lo sublime son piedras
angulares de una trama donde la vírtus gloriosa de los héroes -la batalla eterna
simbolizada por Uróboros- intenta idealizar la miseria espiritual y la violencia
inútil de la Gran Guerra. La obra del aristócrata inglés es una consecuencia del
período entre las dos contiendas bélicas y, además, una defensa frente a una
realidad alienada. Sus manifestaciones suponen la reconstrucción de un anhelo
lejano, plagado de visiones oníricas que apuntalan los valores más profundos del
ser humano. Ese interés por los sueños como elevada estética literaria le hace
partícipe de la tradición de lord Dunsany, el soñador por antonomasia.
Analizaremos brevemente algunos de los autores que se relacionan con la utopía
estilística decimonónica, hasta llegar a la creación moderna del fantasy, cuya
eclosión definitiva supone J. R. R. Tolkien. Paralelamente, hay que considerar el
nacimiento de la ciencia ficción norteamericana, tan ilusionada por la modernidad
ilimitada de la ciencia
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