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Comentario
Pasando por cierta calle de Salamanca dos estudiantes mancebos y manchegos, más
amigos del baldeo y rodancho que Bártulo y Baldo, vieron en una ventana de una casa y
tienda de came una celosía, y pareciéndoles novedad, porque la gente de la tal casa, si no
se descubila y apregonaba, no se vendía, y queriéndose informar del caso, deparóles su
diligencia un oficial vecino, pared en medio, el cual les dijo:
-Señores, habrá ocho días, que vive en esta casa una señora forastera, medio beata y
de mucha autoridad. Tiene consigo una doncella de estremado parecer y brío, que dicen
ser su sobrina. Sale con un escudero y dos dueñas, y según he juzgado es gente honrada y
de gran recogimiento: hasta ahora no he visto entrar persona alguna de esta ciudad, ni de
otra a visitallas, ni sabré decir de cuál vinieron a Salamanca. Mas lo que sé es que la
moza es hermosa y honesta, y que el fausto y autoridad de la tía no es de gente pobre.
La relación que dio el vecino oficial a los estudiantes, le puso codicia de dar cima a
aquella aventura; porque siendo pláticos en la ciudad, y deshollinadores de cuantas
ventanas tenían albahacas con tocas, en toda ella no sabían que tal tía y sobrina hubiesen
cursantes en su Universidad, principalmente que viniesen a vivir a semejante casa, en la
cual, por ser de buen peaje, siempre se había vendido tinta, aunque no de la fina: que hay
casas, así en Salamanca como en otras ciudades, que llevan de suelo vivir siempre en
ellas mugeres cortesanas, y por otro nombre trabajadoras o enamoradas...
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| Autor : De Cervantes Miguel |
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