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Comentario
El hombre de Tierra tomó una decisión. Había sido lento en tomarla y desarrollarla, pero por fin llegó.
Habían transcurrido ya semanas desde que sintió por última vez la reconfortante cubierta de su nave y el frío y
negro manto del espacio que la envolvía. Inicialmente había tenido intención de hacer un rápido informe a la
oficina central del Centro Analítico del Espacio Interestelar y retirarse rápidamente al espacio, pero había sido
retenido allá.
Era casi como una prisión. Se sirvió el té y miró al hombre que tenía delante por encima de la mesa.
-No voy a quedarme más tiempo -dijo.
El otro tomó también su decisión. Había sido lento en tomarla y desarrollarla, pero por fin llegó. Necesitaría
tiempo, mucho más tiempo. La respuesta a las primeras cartas había sido nula. Por el resultado obtenido lo
mismo hubieran podido caer en una estrella.
No dieron ni mejor ni peor resultado del que esperaba, pero era sólo el primer movimiento.
Era indudable que mientras se produjesen los siguientes no podía permitir que el hombre de Tierra se pusiese
fuera de su alcance. Acarició la regla negra que llevaba en el bolsillo.
-No aprecias lo delicado del problema -dijo.
-¿Qué delicadeza puede haber en la destrucción de un planeta? -dijo el hombre de Tierra-. Quiero que radies los
detalles de todo esto a Sark; a todo el mundo del planeta.
-No podemos hacer eso. Ya sabes que significaría él
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