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Comentario
EL psicoanalista no siente sino raramente el incentivo de emprender investigaciones estéticas,
aunque no se pretenda ceñir la estética a la doctrina de lo bello, sino que se la considere como ciencia de las
cualidades de nuestra sensibilidad. La actividad psicoanalítica se orienta hacia otros estratos de nuestra vida
psíquica y tiene escaso contacto con los impulsos emocionales -inhibidos en su fin, amortiguados,
dependientes de tantas constelaciones simultáneas- que forman por lo común el material de la estética. Sin
embargo, puede darse la ocasión de que sea impelido a prestar su interés a determinado sector de la estética,
tratándose entonces generalmente de uno que está como a trasmano, que es descuidado por la literatura
estética propiamente dicha.
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