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Comentario
No tenía la menor idea sobre su propia identidad.
Tampoco sabía por qué braceaba con tanta desesperación en el agua fría y negra.
Ni por qué había un gran objeto maltrecho y brillante diez metros más allá, bajo la luz
de la luna.
Por su mente aturdida cruzó por un instante la imagen de vastas distancias
atravesadas a velocidad increíble, pero desapareció en seguida.
Le dolía terriblemente la cabeza y carecía de todo recuerdo.
De pronto, hacia adelante, un cegador destello de luz barrió las aguas y se detuvo
sobre el flanco deshecho de la nave, que se hundía rápidamente. Creyó ver sobre el
casco destrozado un animalillo de grandes ojos, con la piel aplastada al cuerpo
estremecido.
Casi de inmediato apareció una lancha liviana, guarnecida en bronce, que se detuvo
junto al casco. Supo entonces, sin saber por qué, que no debía demorarse allí. Tras
comprobar que el objeto aferrado en su mano izquierda seguía a salvo se volvió hacia las
luces distantes de la costa y comenzó a nadar con un lento y silencioso estilo pecho...
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