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Comentario
Hubo un hombre que mutiló la Historia. Derribó imperios y borró dinastías. Por
su culpa, Monte Vernon dejaría de ser un monumento nacional, y Columbus,
Ohio, debería llamarse Cabot, Ohio. Por él, el nombre de Marie Curie debería
maldecirse en Francia, y nadie podría jurar por las barbas del Profeta. En
realidad, estas cosas no sucedieron, porqué él era un profesor loco; o, dicho
de otro modo, sólo consiguió que fuesen irreales para él mismo.
El paciente lector está sin duda suficientemente familiarizado con el sabio loco
convencional, bajito y de frente muy grande, que crea en su laboratorio
monstruos que invariablemente se vuelven contra él y amenazan a su
encantadora hija. Este relato no trata de ese falso tipo de hombre. Trata de
Henry Hassel, un auténtico sabio loco similar a hombres tan famosos, y mucho
más conocidos, como Ludwig Boltzmann (ver Ley de tos Gases Perfectos),
Jacques Charles y André Marie Ampere (1775-1836).
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